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domingo, 29 de abril de 2012

HUMANO

Humano

El BMDI Mercedes le llevaba por entre el intenso tráfico de aquellas horas hasta la sede del Parlamento Global. “Déjame frente a la puerta principal” formuló la locución impersonal para el navegador del vehiculo.

La entrada principal del Parlamento Global se encontraba en medio de un jardín de microclima mediterráneo que le recordaba su Sitges natal, hacia ya, hizo memoria, no recordaba exactamente si doscientos doce o doscientos veinticuatro años, cuando con sus amigos iban a una cala descontaminada del crudo extraído del mar por REPSCHELL, a bañarse desnudos y disfrutar de los fondos regenerados de posidonia. El sendero agreste frente al edificio, le obligaba a pasar entre dos encinas centenarias que en cuanto cruzó le colocaron en el vestíbulo de su lugar de trabajo. Ese día iba a ser el ponente y estaba preocupado, realmente preocupado. Mientras un aerodeslizador modular se acercaba para trasportarle hasta su destino en la planta trescientas dieciséis se colocó las gafas para repasar una vez más el documento sobre el que tendría que debatir la Asamblea General del Parlamento.

La población mundial había alcanzado la cota de los treinta mil millones de personas y era preciso tomar algunas determinaciones. Hacia ya doscientos años, poco después de que él naciera, se modificó la dotación genética de los seres para que no pudieran reproducirse dejando esa función en manos de la Organización Global de la Reproducción (OGR) que de forma artificial generaba nuevos seres humanos a medida que iban siendo necesarios para reemplazar a los que iban muriendo principalmente por accidentes o victimas de delincuencia. De hecho, él, Genaro, era de los últimos nacidos de mujer y en la actualidad la inmortalidad era prácticamente un hecho. A través de la red se podía solicitar a la OGR utilizando el certificado garantizado expedido por la misma, cualquier tipo de órgano genéticamente idéntico, que era remitido en el plazo de no más de seis días al centro de sustitución que se desease. Los humanos como Genaro nacidos aún de mujer era preciso que remitiesen su código genético completo a la OGR para que pudiese reproducir sus órganos en caso de deterioro.

El sistema estaba ya tan afinado que el número de decesos era cada vez más pequeño, pero había demanda de niños por lo que como en toda organización humana se había creado una mafia de producción paralela de niños, sin garantía de imposibilidad de reproducción por lo que en algunas zonas mundiales estaban empezando a proliferar los nacidos de mujer ajenos totalmente al control de la OGR con lo que el gran problema era la superpoblación que estaba empezando a estar sin control. Nadie quería morir pero muchos querían tener niños sobre los que poder volcar los instintos maternales y paternales que había sido imposible localizar en que segmento genético se localizaban con el fin de extirparlos y así frenar la demanda de niños.

El meollo de la cuestión para Genaro era hacer la definición de humano con el fin de poder eliminar a todos aquellos especimenes que no se ajustasen a las especificaciones y así acabar con elementos biológicos que seguían consumiendo recursos pero que no poseían funciones de humano tal y como se definían. Enfermedades degenerativas causadas por viriones subatómicos que infectaban el cuerpo y afectaban gravemente al cerebro impedían que los cerebros sanos genéticamente exactos encargados a la OGR y sustituidos de forma correcta funcionasen más de dos meses antes de degenerarse. Existía otro problema añadido. La mafia producía a bajo precio todo tipo de órganos con fallos estructurales e incluso utilizando material genético de homínidos sin procesar debidamente por lo que ya existían humanos con instintos animales lo que provocaba en algunas zonas del planeta conflictos y masacres, pues las áreas genéticas que codifican la agresividad no estaban modificadas, por lo que determinados seres chorreaban endorfinas cada vez que se comportaban cruelmente con otros seres lo que les provocaba un placer explosivo y adictivo.

En suma Genaro, como humano de antigua estirpe y Malthusista biónico de profesión había recibido el encargo de definir de forma sencilla la palabra humano para saber a quien eliminar sin incurrir en violación del Código Penal Global, y de esta forma poder mantener el equilibrio poblacional.

En la pantalla que se desplegó ante sus ojos nada más calzarse las gafas apareció la primera condición de humano.



1.- Es humano todo aquel ser, macho, hembra o transexual que hubiese nacido de mujer o de hombre, cuando en la antigüedad, éste, hubiese decidido someterse a fecundación para sentir lo que era albergar vida en su cuerpo.

2.- Es humano todo aquel ser, que engendrado legalmente en la OGR y llegado a su autonomía de la matriz biónica pueda desarrollarse según los estándares aceptados para los humanos que desde la antigüedad nacían de mujer primero y de hombre cuando se pudo conseguir.

2.1.- Aquel ser en cuyo devenir interviniese un accidente irreparable que le impidiese continuar con el desarrollo estandarizado dejará de tener la condición de humano y sería devuelto a la OGR para utilizar sus componentes aprovechables en la generación de otros humanos.

2.2.- Aquel ser que considerándose previamente humano no pudiese repararse con repuestos originales de la OGR por enfermedad o accidente, sea la causa que sea, será devuelto a la OGR con el mismo fin expresado en el punto 2.1.

3.- No es humano ningún ser que sea generado por mujer u hombre una vez que la OGR ha tomado las riendas de producción de seres humanos para el control poblacional.

4.- No es humano ningún ser que sea generado por organizaciones que actúen al margen de la OGR.

5.- No se consideran humanos los subproductos elaborados por organizaciones que actúen al margen de la OGR.

6.- Dejarán de tener la condición de humanos todos aquellos que habiéndolo sido se encuentren en guetos-guardería que necesiten para su mantenimiento, alimentación o aseo  de ayuda permanente. Aquellos que sean incapaces de recordar si son o no humanos y de si alguna vez se comportaron como tales.

7.- Quedan expresamente excluidos del punto anterior aquellos que estando en convalecencia de recambios de órganos o en espera de recibirlos tengan que recibir ayuda hasta su recuperación.

8.- Son humanos todos aquellos que aún negándose a ser reparados con órganos producidos legalmente conserven sus facultades mentales en tal estado que les permita discriminar y argumentar porque siguen siéndolo.

9.- Finalmente y en sentido lato se considerarán humanos a todos los que tengan conciencia de serlo y aunque sean incapaces de expresarlo por discapacidad tengan tres testigos juramentados que hayan recibido su afirmación de considerarse humanos.

10.- Podrá cada humano a discreción propia declararse no humano a fin de poder ser retirado y reutilizado en sus componentes por la OGR.



Con un parpadeo, Genaro cerró el documento que se sabía de memoria y una sensación de desasosiego se le instaló en el pecho. El aerodeslizador modular que le conducía a través de los enormes pasillos hasta el ascensor subsónico que le llevaría a su planta trescientas dieciséis se detuvo delante de una puerta de cristal que de inmediato se abrió para dejarle paso. En cuanto se cerró el aerodeslizador se propulsó hasta su planta en la que al llegar todas las luces se encendieron y la música de Monteverdi comenzó a fluir a un volumen que era al que Genaro estaba acostumbrado. Cada pared de su  planta se iluminó con estampas de la Costa Brava para hacerle olvidar que no se encontraba en medio de Sudán del Sur sino en su casa enjalbegada del Mediterráneo donde su madre le parió y en la que el primer olor que percibió fue el del agrio del pezón humano de su madre destilando calostro, hacia doscientos y pico de años. Descendió del trasporte que se acercó despacio a un cobijo en la pared donde se recargaría de energía para cuando fuese necesitado de nuevo.

Se le vino a la cabeza viendo la playa de Sitges en una pared, como su abuelo le contó cuando en la playa donde él de pequeño no se podía bañar, las olas que rompían en la orilla eran negras de petróleo y el mar estaba muerto como una charca infecta de una alcantarilla, hasta que REPSCHELL que explotaba el golfo de Rosas sembró el mar con una bacteria de recombinación genética que dejo el Mediterráneo otra vez como sus tatarabuelos lo conocieron, azul transparente y pletórico de pesca y vida, como él mismo ya lo conoció de pequeño donde se bañaba desnudo con sus amigos. Cerró los ojos y sintió el resbalar del agua por su piel, la caricia sobre sus genitales del agua fresca y la transparencia del agua cuando abría los ojos al zambullirse para ver los peces bullir en torno a él. Era consciente de que ya no volvería a tener aquello; ¿Cuándo iba a poder él volver a la Costa Brava?, a sus doscientos veinticuatro años, se sentía como a los veinticinco. Le habían sustituido ya tres veces el corazón y dos veces el hígado, los pulmones y los riñones una vez y se había colocado un pene de mayor tamaño por coquetería para cuando iba a la sauna; el tiroides y el cerebro eran los originales aunque su tele diagnostico mensual ya le avisaba que en seis meses debería cambiar el cerebro que perdía neuronas a mucha velocidad. Ya lo había encargado. La piel de la cara y las partes pudendas se la habían regenerado in situ para lo que tuvo que ingresarse doce horas en el mismo centro de cosmética del edificio de la Asamblea. Si se sentía como de veinticinco años era porque su apariencia no llegaba a los treinta y cinco.

Una voz melodiosa, interrumpiendo la cantata de Monteverdi que en ese momento se escuchaba, le anunció que el presidente de la Asamblea estaba llegando a su planta. Inmediatamente se devolvió a la realidad; el documento.

Se escuchó un delicado timbre y las puertas de cristal de la pared se abrieron cambiando las paredes la decoración a escenas de la taiga rusa región original del presidente Vladimiro de la Asamblea, para agasajarle con una visión reconfortante a sus ojos. Vladimiro se apeó del aerodeslizador que moviéndose lentamente buscó por las paredes el acomodo donde poder recargarse hasta que se le necesitase.

- Genaro, amigo, estoy muy preocupado. Me están presionando. Esa declaración de condiciones de humanidad nos está desgastando.

- Vladimiro, creo que contamos con suficiente mayoría en la Asamblea para aprobarla y tampoco es ninguna locura. Ponte las gafas que te la mando.

El presidente so colocó las gafas y Genaro con las suyas le hizo llegar el documento. Vladimiro lo leyó detenidamente y chasqueó la lengua.

- Nos enfrentamos al lobby de órganos ajenos a la OGR, ya sabes, la mafia pura y dura. Este negocio mueve billones y no están dispuestos a perderlo, por otra parte esa organización minoritaria, si hombre ¿como se llama? sí, La Iglesia, tiene una autoridad moral tremenda y nos machaca.

- Acabemos con ella. Estrangulémosla financieramente, impidamos que la gente de su diezmo y en cuanto se vea sin fondos desaparecerá.

- No es tan fácil. Por razones absolutamente contrapuestas, a la mafia le vienen al pelo todas las objeciones morales de esos santurrones por eso les meten dinero por sus puertas en forma de donaciones anónimas. ¿Quién crees que les ha puesto en orbita el satélite de comunicaciones con el que llegan a todos los rincones del planeta y de forma gratuita?, una ONG sin supuesto animo de lucro pero que se financia con donaciones de empresas que cotizan en todos los mercados y cuyos mayores accionistas son empresas pantalla de los fabricantes piratas de órganos.

- Siempre se les puede denunciar públicamente que defienden una postura de forma supuestamente desinteresada pero que beneficia a quien beneficia.

- No es tan sencillo – se metió la mano en un bolsillo y sacó algo inimaginable que entregó a Genaro. Una bolsa hermética de plástico con algo dentro.

Genaro abrió los ojos como platos al sacar de la bolsa el contenido, y una voz dulce pero imperiosa alertó; “se detectan en el ambiente fibras vegetales y esporas microscópicas potencialmente perjudiciales para la salud, se procede a su bloqueó”

- ¡Papel!, ¿Cuánto tiempo…? – se asombró Genaro.

- Ojéelo, rápido antes de que llegue seguridad.

Genaro lo ojeó deprisa y se asombró aún más.

- ¡Es mi documento! Pero, ¿de donde lo ha sacado?

- Me lo han hecho llegar. La mafia llega hasta donde quiere y la Iglesia da cobertura a quien arrima el agua a su molino. Eche usted el documento al incinerador antes de que tengamos un conflicto entre administraciones, el papel está prohibido desde hace…, ya ni me acuerdo. Y seguridad ambiental debe estar detrás de la puerta.

- Basura – dijo en voz alta Genaro, y una especie de cilindro ancho y bajo apareció junto a él levantando la tapa. Genaro tiró el papel dentro, se cerró la tapa y una llamarada instantánea retumbó dentro del cilindro mientras se alejaba.

Segundos después un aerodeslizador apareció tras las puertas de cristales y entró en la planta trescientas dieciséis con un robot descontaminador, que dio una vuelta por la planta y tal como entró salió por la misma puerta que daba al ascensor.

- Pero, ¿Cuál es el problema? – Preguntó Genaro extrañado y cargado de razón a un tiempo – porque el de la mafia lo entiendo, el dinero es razón suficiente para cometer cualquier desmán, pero una organización que de lo que presume es de autoridad moral, que impedimento pone a que lo que no sea humano se haga desaparecer. Comprendo que levanten su autorizada voz en todo lo que sea la defensa de la dignidad humana, pero lo que ya no es humano, que dignidad ha de defenderse, ¿la memoria de lo que fue? Y creo que he sido suficientemente amplio a la hora de definir lo que es y no es humano.

- Para empezar – continuó Vladimiro mientras pedía en voz alta una bebida de thc que le relajase – desde hace doscientos años vienen dando la batalla a la OGR. Dicen que lo que es humano es que las mujeres paran con dolor porque hace miles de años supuestamente alguien con muy malas ideas condenó a las hembras a tener que reproducirse de esa manera y que además ese alguien, una especie de conciencia superior, es dueña y señora de todo bicho viviente y debe estar funcionando e incluso mal funcionando hasta que a ella le de la real gana, que sufrir es bueno para hacerse más humano y que intentar soslayar ese sufrimiento mediante la bendita eutanasia es una abominación porque intenta suplantar a esa omnímoda conciencia suprema; un galimatías que yo no se si ellos incluso lo entienden.

- Pero tengo entendido que el Director General de esa organización, ahora no caigo como se llama, tiene ya hechos tres pedidos de riñones, uno de corazón y uno de testículos.

- Le llaman Papa y si, aunque lo del pedido a la OGR de los testículos es intoxicación de la red amarilla. Es una especie de secreto de estado lo de los pedidos. Por cierto, ¿Quién te suministra este thc? – Preguntó Vladimiro dando un último trago largo – es magnifico.

- Me lo mandan de Catalonia en valija, ya sabes que solo se puede consumir en cada sitio el del lugar.

- ¿Ves? Pues de alguna manera, eso que me acabas de decir ya está en poder de la mafia y no dudes que lo van a utilizar en nuestra contra. Es solo un detalle menor, pero me temo que nos van a machacar. Tú tienes doscientos catorce ¿no?, y yo doscientos noventa. Estoy cansado y me gusta especialmente de todo el decálogo el punto número diez y quizá haya que renunciar a algo de la lista para sacarlo adelante, aunque ese mandamiento diez a todos va a satisfacer. Me dijo ayer la tele exploración automática que tengo una edad fisiológica de treinta y seis años; no voy a repararme más, estoy cansado Genaro. Me gustaría ver la última luz en mi taiga siberiana de forma natural, apagándome como una vela.

- Pero entonces… ¿para qué todo esto?

- ¡Genaro! Por todas las estrellas de la galaxia, alguna prebenda teníamos que tener nosotros que damos nuestra existencia y la alargamos más de lo que quisiéramos para que este mundo progrese.

Una voz serena, interrumpiendo los acordes de Orff, anunció que en dos horas solares comenzaría la Asamblea General con un único punto en la agenda. “La Declaración de Condiciones de Humanidad”

29.4.12