Humano
El BMDI Mercedes le llevaba por
entre el intenso tráfico de aquellas horas hasta la sede del Parlamento Global.
“Déjame frente a la puerta principal” formuló la locución impersonal para el
navegador del vehiculo.
La entrada principal del
Parlamento Global se encontraba en medio de un jardín de microclima
mediterráneo que le recordaba su Sitges natal, hacia ya, hizo memoria, no
recordaba exactamente si doscientos doce o doscientos veinticuatro años, cuando
con sus amigos iban a una cala descontaminada del crudo extraído del mar por
REPSCHELL, a bañarse desnudos y disfrutar de los fondos regenerados de
posidonia. El sendero agreste frente al edificio, le obligaba a pasar entre dos
encinas centenarias que en cuanto cruzó le colocaron en el vestíbulo de su
lugar de trabajo. Ese día iba a ser el ponente y estaba preocupado, realmente
preocupado. Mientras un aerodeslizador modular se acercaba para trasportarle
hasta su destino en la planta trescientas dieciséis se colocó las gafas para
repasar una vez más el documento sobre el que tendría que debatir la Asamblea General
del Parlamento.
La población mundial había
alcanzado la cota de los treinta mil millones de personas y era preciso tomar
algunas determinaciones. Hacia ya doscientos años, poco después de que él naciera,
se modificó la dotación genética de los seres para que no pudieran reproducirse
dejando esa función en manos de la Organización Global
de la Reproducción
(OGR) que de forma artificial generaba nuevos seres humanos a medida que iban
siendo necesarios para reemplazar a los que iban muriendo principalmente por
accidentes o victimas de delincuencia. De hecho, él, Genaro, era de los últimos
nacidos de mujer y en la actualidad la inmortalidad era prácticamente un hecho.
A través de la red se podía solicitar a la OGR utilizando el certificado garantizado
expedido por la misma, cualquier tipo de órgano genéticamente idéntico, que era
remitido en el plazo de no más de seis días al centro de sustitución que se
desease. Los humanos como Genaro nacidos aún de mujer era preciso que
remitiesen su código genético completo a la OGR para que pudiese reproducir sus órganos en
caso de deterioro.
El sistema estaba ya tan afinado
que el número de decesos era cada vez más pequeño, pero había demanda de niños
por lo que como en toda organización humana se había creado una mafia de
producción paralela de niños, sin garantía de imposibilidad de reproducción por
lo que en algunas zonas mundiales estaban empezando a proliferar los nacidos de
mujer ajenos totalmente al control de la
OGR con lo que el gran problema era la superpoblación que
estaba empezando a estar sin control. Nadie quería morir pero muchos querían
tener niños sobre los que poder volcar los instintos maternales y paternales
que había sido imposible localizar en que segmento genético se localizaban con
el fin de extirparlos y así frenar la demanda de niños.
El meollo de la cuestión para
Genaro era hacer la definición de humano con el fin de poder eliminar a todos
aquellos especimenes que no se ajustasen a las especificaciones y así acabar
con elementos biológicos que seguían consumiendo recursos pero que no poseían
funciones de humano tal y como se definían. Enfermedades degenerativas causadas
por viriones subatómicos que infectaban el cuerpo y afectaban gravemente al cerebro
impedían que los cerebros sanos genéticamente exactos encargados a la OGR y sustituidos de forma
correcta funcionasen más de dos meses antes de degenerarse. Existía otro
problema añadido. La mafia producía a bajo precio todo tipo de órganos con fallos
estructurales e incluso utilizando material genético de homínidos sin procesar
debidamente por lo que ya existían humanos con instintos animales lo que
provocaba en algunas zonas del planeta conflictos y masacres, pues las áreas
genéticas que codifican la agresividad no estaban modificadas, por lo que
determinados seres chorreaban endorfinas cada vez que se comportaban cruelmente
con otros seres lo que les provocaba un placer explosivo y adictivo.
En suma Genaro, como humano de
antigua estirpe y Malthusista biónico de profesión había recibido el encargo de
definir de forma sencilla la palabra humano para saber a quien eliminar sin
incurrir en violación del Código Penal Global, y de esta forma poder mantener
el equilibrio poblacional.
En la pantalla que se desplegó
ante sus ojos nada más calzarse las gafas apareció la primera condición de
humano.
1.- Es humano todo aquel ser,
macho, hembra o transexual que hubiese nacido de mujer o de hombre, cuando en
la antigüedad, éste, hubiese decidido someterse a fecundación para sentir lo
que era albergar vida en su cuerpo.
2.- Es humano todo aquel ser, que
engendrado legalmente en la OGR
y llegado a su autonomía de la matriz biónica pueda desarrollarse según los
estándares aceptados para los humanos que desde la antigüedad nacían de mujer
primero y de hombre cuando se pudo conseguir.
2.1.- Aquel ser en cuyo devenir
interviniese un accidente irreparable que le impidiese continuar con el
desarrollo estandarizado dejará de tener la condición de humano y sería
devuelto a la OGR
para utilizar sus componentes aprovechables en la generación de otros humanos.
2.2.- Aquel ser que
considerándose previamente humano no pudiese repararse con repuestos originales
de la OGR por
enfermedad o accidente, sea la causa que sea, será devuelto a la OGR con el mismo fin expresado
en el punto 2.1.
3.- No es humano ningún ser que
sea generado por mujer u hombre una vez que la OGR ha tomado las riendas de producción de seres
humanos para el control poblacional.
4.- No es humano ningún ser que
sea generado por organizaciones que actúen al margen de la OGR.
5.- No se consideran humanos los
subproductos elaborados por organizaciones que actúen al margen de la OGR.
6.- Dejarán de tener la condición
de humanos todos aquellos que habiéndolo sido se encuentren en guetos-guardería
que necesiten para su mantenimiento, alimentación o aseo de ayuda permanente. Aquellos que sean
incapaces de recordar si son o no humanos y de si alguna vez se comportaron
como tales.
7.- Quedan expresamente excluidos
del punto anterior aquellos que estando en convalecencia de recambios de
órganos o en espera de recibirlos tengan que recibir ayuda hasta su
recuperación.
8.- Son humanos todos aquellos
que aún negándose a ser reparados con órganos producidos legalmente conserven sus
facultades mentales en tal estado que les permita discriminar y argumentar
porque siguen siéndolo.
9.- Finalmente y en sentido lato
se considerarán humanos a todos los que tengan conciencia de serlo y aunque
sean incapaces de expresarlo por discapacidad tengan tres testigos juramentados
que hayan recibido su afirmación de considerarse humanos.
10.- Podrá cada humano a
discreción propia declararse no humano a fin de poder ser retirado y
reutilizado en sus componentes por la
OGR.
Con un parpadeo, Genaro cerró el
documento que se sabía de memoria y una sensación de desasosiego se le instaló
en el pecho. El aerodeslizador modular que le conducía a través de los enormes
pasillos hasta el ascensor subsónico que le llevaría a su planta trescientas
dieciséis se detuvo delante de una puerta de cristal que de inmediato se abrió
para dejarle paso. En cuanto se cerró el aerodeslizador se propulsó hasta su
planta en la que al llegar todas las luces se encendieron y la música de
Monteverdi comenzó a fluir a un volumen que era al que Genaro estaba
acostumbrado. Cada pared de su planta se
iluminó con estampas de la Costa Brava
para hacerle olvidar que no se encontraba en medio de Sudán del Sur sino en su
casa enjalbegada del Mediterráneo donde su madre le parió y en la que el primer
olor que percibió fue el del agrio del pezón humano de su madre destilando
calostro, hacia doscientos y pico de años. Descendió del trasporte que se
acercó despacio a un cobijo en la pared donde se recargaría de energía para
cuando fuese necesitado de nuevo.
Se le vino a la cabeza viendo la
playa de Sitges en una pared, como su abuelo le contó cuando en la playa donde
él de pequeño no se podía bañar, las olas que rompían en la orilla eran negras
de petróleo y el mar estaba muerto como una charca infecta de una alcantarilla,
hasta que REPSCHELL que explotaba el golfo de Rosas sembró el mar con una
bacteria de recombinación genética que dejo el Mediterráneo otra vez como sus
tatarabuelos lo conocieron, azul transparente y pletórico de pesca y vida, como
él mismo ya lo conoció de pequeño donde se bañaba desnudo con sus amigos. Cerró
los ojos y sintió el resbalar del agua por su piel, la caricia sobre sus
genitales del agua fresca y la transparencia del agua cuando abría los ojos al
zambullirse para ver los peces bullir en torno a él. Era consciente de que ya
no volvería a tener aquello; ¿Cuándo iba a poder él volver a la Costa Brava ?, a sus doscientos
veinticuatro años, se sentía como a los veinticinco. Le habían sustituido ya
tres veces el corazón y dos veces el hígado, los pulmones y los riñones una vez
y se había colocado un pene de mayor tamaño por coquetería para cuando iba a la
sauna; el tiroides y el cerebro eran los originales aunque su tele diagnostico
mensual ya le avisaba que en seis meses debería cambiar el cerebro que perdía
neuronas a mucha velocidad. Ya lo había encargado. La piel de la cara y las
partes pudendas se la habían regenerado in situ para lo que tuvo que ingresarse
doce horas en el mismo centro de cosmética del edificio de la Asamblea. Si se sentía como de
veinticinco años era porque su apariencia no llegaba a los treinta y cinco.
Una voz melodiosa, interrumpiendo
la cantata de Monteverdi que en ese momento se escuchaba, le anunció que el
presidente de la Asamblea
estaba llegando a su planta. Inmediatamente se devolvió a la realidad; el
documento.
Se escuchó un delicado timbre y
las puertas de cristal de la pared se abrieron cambiando las paredes la
decoración a escenas de la taiga rusa región original del presidente Vladimiro
de la Asamblea ,
para agasajarle con una visión reconfortante a sus ojos. Vladimiro se apeó del
aerodeslizador que moviéndose lentamente buscó por las paredes el acomodo donde
poder recargarse hasta que se le necesitase.
- Genaro, amigo, estoy muy
preocupado. Me están presionando. Esa declaración de condiciones de humanidad
nos está desgastando.
- Vladimiro, creo que contamos
con suficiente mayoría en la
Asamblea para aprobarla y tampoco es ninguna locura. Ponte
las gafas que te la mando.
El presidente so colocó las gafas
y Genaro con las suyas le hizo llegar el documento. Vladimiro lo leyó
detenidamente y chasqueó la lengua.
- Nos enfrentamos al lobby de
órganos ajenos a la OGR ,
ya sabes, la mafia pura y dura. Este negocio mueve billones y no están
dispuestos a perderlo, por otra parte esa organización minoritaria, si hombre ¿como
se llama? sí, La Iglesia, tiene una autoridad moral tremenda y nos machaca.
- Acabemos con ella.
Estrangulémosla financieramente, impidamos que la gente de su diezmo y en
cuanto se vea sin fondos desaparecerá.
- No es tan fácil. Por razones
absolutamente contrapuestas, a la mafia le vienen al pelo todas las objeciones
morales de esos santurrones por eso les meten dinero por sus puertas en forma
de donaciones anónimas. ¿Quién crees que les ha puesto en orbita el satélite de
comunicaciones con el que llegan a todos los rincones del planeta y de forma
gratuita?, una ONG sin supuesto animo de lucro pero que se financia con
donaciones de empresas que cotizan en todos los mercados y cuyos mayores
accionistas son empresas pantalla de los fabricantes piratas de órganos.
- Siempre se les puede denunciar
públicamente que defienden una postura de forma supuestamente desinteresada
pero que beneficia a quien beneficia.
- No es tan sencillo – se metió
la mano en un bolsillo y sacó algo inimaginable que entregó a Genaro. Una bolsa
hermética de plástico con algo dentro.
Genaro abrió los ojos como platos
al sacar de la bolsa el contenido, y una voz dulce pero imperiosa alertó; “se
detectan en el ambiente fibras vegetales y esporas microscópicas potencialmente
perjudiciales para la salud, se procede a su bloqueó”
- ¡Papel!, ¿Cuánto tiempo…? – se
asombró Genaro.
- Ojéelo, rápido antes de que
llegue seguridad.
Genaro lo ojeó deprisa y se
asombró aún más.
- ¡Es mi documento! Pero, ¿de
donde lo ha sacado?
- Me lo han hecho llegar. La
mafia llega hasta donde quiere y la Iglesia da cobertura a quien arrima el agua
a su molino. Eche usted el documento al incinerador antes de que tengamos un
conflicto entre administraciones, el papel está prohibido desde hace…, ya ni me
acuerdo. Y seguridad ambiental debe estar detrás de la puerta.
- Basura – dijo en voz alta
Genaro, y una especie de cilindro ancho y bajo apareció junto a él levantando
la tapa. Genaro tiró el papel dentro, se cerró la tapa y una llamarada
instantánea retumbó dentro del cilindro mientras se alejaba.
Segundos después un
aerodeslizador apareció tras las puertas de cristales y entró en la planta
trescientas dieciséis con un robot descontaminador, que dio una vuelta por la
planta y tal como entró salió por la misma puerta que daba al ascensor.
- Pero, ¿Cuál es el problema? –
Preguntó Genaro extrañado y cargado de razón a un tiempo – porque el de la
mafia lo entiendo, el dinero es razón suficiente para cometer cualquier desmán,
pero una organización que de lo que presume es de autoridad moral, que
impedimento pone a que lo que no sea humano se haga desaparecer. Comprendo que levanten
su autorizada voz en todo lo que sea la defensa de la dignidad humana, pero lo
que ya no es humano, que dignidad ha de defenderse, ¿la memoria de lo que fue?
Y creo que he sido suficientemente amplio a la hora de definir lo que es y no
es humano.
- Para empezar – continuó
Vladimiro mientras pedía en voz alta una bebida de thc que le relajase – desde
hace doscientos años vienen dando la batalla a la
OGR. Dicen que lo que es humano es que las
mujeres paran con dolor porque hace miles de años supuestamente alguien con muy
malas ideas condenó a las hembras a tener que reproducirse de esa manera y que
además ese alguien, una especie de conciencia superior, es dueña y señora de
todo bicho viviente y debe estar funcionando e incluso mal funcionando hasta
que a ella le de la real gana, que sufrir es bueno para hacerse más humano y
que intentar soslayar ese sufrimiento mediante la bendita eutanasia es una
abominación porque intenta suplantar a esa omnímoda conciencia suprema; un
galimatías que yo no se si ellos incluso lo entienden.
- Pero tengo entendido que el
Director General de esa organización, ahora no caigo como se llama, tiene ya
hechos tres pedidos de riñones, uno de corazón y uno de testículos.
- Le llaman Papa y si, aunque lo
del pedido a la OGR
de los testículos es intoxicación de la red amarilla. Es una especie de secreto
de estado lo de los pedidos. Por cierto, ¿Quién te suministra este thc? –
Preguntó Vladimiro dando un último trago largo – es magnifico.
- Me lo mandan de Catalonia en
valija, ya sabes que solo se puede consumir en cada sitio el del lugar.
- ¿Ves? Pues de alguna manera,
eso que me acabas de decir ya está en poder de la mafia y no dudes que lo van a
utilizar en nuestra contra. Es solo un detalle menor, pero me temo que nos van
a machacar. Tú tienes doscientos catorce ¿no?, y yo doscientos noventa. Estoy
cansado y me gusta especialmente de todo el decálogo el punto número diez y
quizá haya que renunciar a algo de la lista para sacarlo adelante, aunque ese
mandamiento diez a todos va a satisfacer. Me dijo ayer la tele exploración
automática que tengo una edad fisiológica de treinta y seis años; no voy a
repararme más, estoy cansado Genaro. Me gustaría ver la última luz en mi taiga
siberiana de forma natural, apagándome como una vela.
- Pero entonces… ¿para qué todo
esto?
- ¡Genaro! Por todas las
estrellas de la galaxia, alguna prebenda teníamos que tener nosotros que damos
nuestra existencia y la alargamos más de lo que quisiéramos para que este mundo
progrese.
Una voz serena, interrumpiendo
los acordes de Orff, anunció que en dos horas solares comenzaría la Asamblea General
con un único punto en la agenda. “La Declaración de Condiciones de Humanidad”
